Con Cristo Jesús de la mano tienes garantizado una vida con propósito

Una vida con proposito

Hermanos y hermanas en Cristo, bajo la guía del Espíritu Santo, me dirijo a ustedes desde este medio digital, con el deseo de compartir reflexiones que nos alienten en nuestra búsqueda de una vida con propósito. En la Iglesia Cristiana Evangélica, entendemos que cada uno de nosotros ha sido creado con un propósito divino, diseñado por el mismo creador que nos formó desde el seno materno.

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La Palabra de Dios nos revela en el libro de Jeremías, capítulo 1, versículo 5: "Antes de formarte en el vientre te conocí, y antes que nacieras te santifiqué; te di por profeta a las naciones." Este versículo nos muestra que antes de que cada uno de nosotros fuera concebido, Dios ya nos conocía y tenía un plan específico para nuestras vidas. Somos llamados no solo a existir, sino a vivir con un propósito eterno, que trasciende nuestra vida terrenal.

Reflexionemos, entonces, en cómo podemos descubrir y vivir esa vida con propósito que Dios tiene para nosotros. Ciertamente, no es un camino fácil, pero es uno lleno de bendición y satisfacción. Para encontrar nuestro propósito, debemos buscar en la intimidad de nuestra relación con Cristo, pues solo en Él encontramos la respuesta a los anhelos más profundos de nuestro corazón.

Índice de contenidos

Cómo descubrir nuestro propósito de vida

Una vida con proposito

En la Iglesia Cristiana Evangélica, entendemos que cada uno de nosotros ha sido creado con un propósito divino, diseñado por el mismo Creador que nos formó desde el seno materno. La Escritura nos revela en Efesios 2:10: "Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas." Enmarcado en la iglesia cristiana, este pasaje nos muestra que nuestro propósito no es algo accidental o fortuito, sino que Dios tiene un plan específico para nuestras vidas.

Reflexionemos hermanos en cómo podemos descubrir y vivir ese propósito que Dios ha preparado para nosotros. En primer lugar, debemos acercarnos a Dios en oración y sumergirnos en su Palabra. Pues que oportuno es citar al Salmo 119:105, pues nos enseña: "Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino." Al estudiar la Biblia y meditar en ella, podemos recibir dirección y sabiduría divina para discernir el propósito que Dios ha destinado para nosotros.

Adicionalmente, es importante escuchar la voz de Dios a través del Espíritu Santo. Como lo señala Proverbios 12:15 nos advierte: "El camino del necio es recto en su opinión; más el que obedece al consejo es sabio." Al rendirnos a la guía del Espíritu Santo y estar dispuestos a obedecer su dirección, podremos encontrar claridad y discernimiento en cuanto a nuestro propósito de vida.

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Reflexión

En torno a lo anterior hermanos cristianos, no podemos descubrir nuestro propósito en aislamiento. La comunidad de fe en la iglesia desempeña un papel fundamental en nuestro proceso de descubrimiento. Hermanos y hermanas en Cristo, alentémonos mutuamente a buscar y vivir en plenitud el propósito de Dios para nuestras vidas. Compartir nuestras experiencias, talentos y dones con la iglesia puede abrirnos puertas hacia un mayor entendimiento de cómo Dios quiere usarnos para Su gloria.

El propósito de los que en verdad creen en Dios

En la iglesia cristiana, creemos firmemente en el amor incondicional y redentor de Dios hacia la humanidad. Entonces nos permitimos citar a Juan 3:16  quien proclama: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree no se pierda, mas tenga vida eterna." Este versículo encapsula la esencia de nuestra fe: Dios nos amó lo suficiente como para enviar a su Hijo, Jesucristo, para salvarnos y ofrecernos vida eterna.

El propósito de aquellos que en verdad creen en Dios es vivir en respuesta a ese amor y gracia. A través de una relación personal con Jesús, nos convertimos en testigos vivos de su amor transformador en nuestras vidas. Importante es que reflexionemos en cómo este amor impacta nuestra existencia y cómo podemos compartirlo con el mundo que nos rodea.

El propósito de los que en verdad creen en Dios es amar a Dios con todo nuestro corazón, alma y mente, y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. El amor de Dios debe fluir a través de nosotros, irradiando esperanza, compasión y perdón hacia aquellos que nos rodean.

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Mateo 16:24: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame."

Una vida con proposito

Cuando experimentamos el amor incondicional de Dios en nuestras vidas, somos transformados de adentro hacia afuera. Ya no somos los mismos, sino nuevas creaciones en Cristo (2 Corintios 5:17). El amor de Dios nos capacita para perdonar a aquellos que nos han hecho daño, para mostrar misericordia a los necesitados y para ser instrumentos de reconciliación en un mundo lleno de divisiones.

El propósito de los creyentes en Dios es reflejar su amor y carácter en todo lo que hacemos. En nuestras acciones diarias, en nuestras relaciones y en nuestros roles dentro de la sociedad, debemos buscar siempre la gloria de Dios. Ya sea como padres, empleados, líderes o voluntarios en la iglesia, cada aspecto de nuestras vidas debe ser permeado por el amor y la gracia de Dios.

El propósito de amar a Dios y a nuestro prójimo nos desafía a superar nuestros propios intereses egoístas y a vivir una vida de servicio y sacrificio. Como Jesús nos enseñó en Mateo 16:24: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame." Seguir a Cristo implica renunciar a nuestra propia voluntad y buscar en todo momento obedecer a Dios y servir a los demás.

Reflexión

Queridos hermanos y hermanas en Cristo, recordemos que nuestro propósito no es solo buscar nuestra propia salvación y bendición, sino ser canales de bendición para los demás. En un mundo lleno de dolor, injusticia y necesidad, somos llamados a ser luz y sal, a marcar la diferencia y a llevar esperanza a aquellos que están desesperados.

Debemos seguir en oración para que el amor de Dios nos inspire a vivir una vida con propósito, donde cada palabra, cada acción y cada elección estén motivadas por el amor que hemos recibido. Recordemos que nuestro propósito trasciende las circunstancias temporales y se enfoca en la eternidad. En Cristo, tenemos la certeza de una vida abundante y un destino glorioso en su presencia.

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Instamos a que lleves de la mano de Cristo una vida con propósito

Una vida con proposito

Así es hermanos y hermanas, es importante recordar que una vida con propósito no se trata solo de nuestras metas y logros personales, sino de cómo podemos ser instrumentos en las manos de Dios para llevar a cabo su plan redentor en este mundo caído. Es por eso que el apóstol Pablo nos exhorta en Efesios 2:10, diciendo: "Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas." Somos llamados a ser portadores de luz en medio de la oscuridad, a ser testimonios vivientes del amor y la gracia de nuestro Señor Jesucristo.

En consecuencia, debemos estar dispuestos a buscar la voluntad de Dios en cada área de nuestra vida. A fin de cuentas, nuestro propósito no es solo un llamado general, sino que se manifiesta en las decisiones diarias que tomamos. Es en el trabajo, en el hogar, en nuestras relaciones y en todos los aspectos de nuestra existencia donde podemos glorificar a Dios y vivir de acuerdo a su propósito para nosotros.

En aquel tiempo en que caminó sobre esta tierra, Jesús mismo nos dejó un ejemplo perfecto de una vida con propósito. Él dijo en Juan 4:34: "Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a cabo su obra." Como seguidores de Cristo, también debemos buscar hacer la voluntad del Padre y cumplir Su obra en el mundo. Esto implica estar dispuestos a dejar de lado nuestras agendas personales y estar abiertos a lo que Dios nos llama a hacer, incluso cuando eso signifique sacrificio y renuncia.

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Salmo 119:105

En verdad, una vida con propósito nos desafía a vivir en obediencia a Dios, incluso cuando el camino parezca difícil. No siempre entenderemos todos los detalles o el porqué de las circunstancias que enfrentamos, pero podemos confiar en que Dios tiene un plan perfecto para nuestras vidas.

Es en esos momentos de incertidumbre y desafío que nuestra fe es puesta a prueba. Es fácil confiar en Dios cuando todo va bien, cuando los sueños se hacen realidad y las bendiciones abundan. Pero cuando los vientos contrarios soplan y las pruebas nos rodean, es ahí donde nuestra convicción y confianza en Dios se fortalecen.

En vez de buscar respuestas inmediatas, debemos buscar a Dios en oración y sumergirnos en Su Palabra. En virtud de su fidelidad y sabiduría, Él nos guiará en medio de las dificultades y nos mostrará el camino a seguir. Es en esos momentos que recordamos las palabras del salmista en el Salmo 119:105: "Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino."

Así pues, amados hermanos cristianos, no debemos desanimarnos cuando los obstáculos se interpongan en nuestro camino. Por otro lado, debemos recordar que en medio de las pruebas, Dios está trabajando en nosotros y a través de nosotros para cumplir su propósito eterno. Él nos moldea y nos transforma, refinando nuestro carácter y enseñándonos lecciones valiosas que nos preparan para el cumplimiento de su plan.

Corintios 12:9

En cierto modo queridos cristianos abocados al pulpito, es en nuestras debilidades y limitaciones donde la gracia de Dios se manifiesta de manera más poderosa. El apóstol Pablo experimentó esto de manera profunda y escribió en 2 Corintios 12:9: "Y me ha dicho: 'Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad'". Por eso en nuestras limitaciones, podemos confiar en la gracia y el poder de Dios, sabiendo que Él es capaz de obrar milagros en medio de nuestras dificultades.

En comparación con los estándares del mundo, una vida con propósito puede parecer contracultural y desafiante. El mundo nos insta a buscar el éxito, la fama y la riqueza material, pero la verdadera riqueza se encuentra en la entrega total a Cristo y en el cumplimiento de su voluntad. Jesús mismo nos advierte en Mateo 16:26: "¿De qué le sirve a alguien ganar el mundo entero si pierde su alma?"

Por consiguiente, no debemos conformarnos con una vida vacía y sin propósito, buscando satisfacción en los placeres temporales y en las metas egoístas. En cambio, debemos fijar nuestros ojos en las cosas eternas y perseguir una vida que honre a Dios y bendiga a nuestros semejantes.

El amor nos impulsa a vivir una vida con propósito

Una vida con proposito

En verdad amados hermanos en Cristo, el amor es el fundamento de una vida con propósito. Amar a Dios y amar a nuestro prójimo son los dos pilares sobre los cuales se edifica nuestra existencia. El apóstol Juan nos recuerda en 1 Juan 4:7-8: "Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios, porque Dios es amor."

Aleluya hermanos Cristo vive, el amor es la fuerza que nos impulsa a vivir una vida con propósito. Es a través del amor que podemos alcanzar a aquellos que están perdidos, brindar consuelo a los que sufren y ser instrumentos de reconciliación en un mundo dividido. Nuestra vida adquiere significado cuando somos canales del amor de Dios hacia aquellos que nos rodean.

En vez de buscar nuestras propias glorias y reconocimientos, debemos buscar la gloria de Dios en todo lo que hacemos. Cabe mencionar, que nuestro propósito no es engrandecernos a nosotros mismos, sino permitir que la luz de Cristo brille a través de nuestras vidas. Como Jesús nos enseñó en Mateo 5:16: "Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos."

En todo caso, vivir una vida con propósito implica sacrificar nuestros deseos y someter nuestra voluntad a la voluntad de Dios. Es en esa rendición total donde encontramos verdadera libertad y plenitud. El apóstol Pablo escribió en Gálatas 2:20: "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí."

Reflexión general de lo que es llevar una vida con propósito

Evidentemente hermanos, el camino de una vida con propósito puede ser desafiante, pero en las pruebas encontramos fortaleza y en las dificultades, oportunidades de crecimiento espiritual. En cada experiencia, Dios nos moldea y nos capacita para cumplir du propósito en nuestras vidas.

En última instancia, amados hermanos y hermanas, les animo a que busquen fervientemente una vida con propósito. Ciertamente, no hay mayor satisfacción que vivir en plena comunión con nuestro Creador y cumplir la obra que Él ha preparado para nosotros. Que nuestras vidas sean un testimonio vivo del poder transformador de Cristo y que, para la gloria de Dios, podamos marcar una diferencia en este mundo perdido.

Sigamos siendo fieles a Dios y su hijo Jesús y que nuestra búsqueda del propósito de Dios en nuestras vidas sea constante. Hermanos y hermanas, recordemos siempre que el propósito de nuestra existencia se encuentra en la relación íntima y transformadora con nuestro Salvador, Jesucristo.

Para la gloria de Dios, amados hermanos en Cristo, vivamos cada día en busca de nuestro propósito divino. Dejando una huella perdurable en este mundo y siendo testimonio del amor y la gracia de nuestro Señor Jesucristo. ¡Aleluya! Amén.

Imploramos que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén con cada uno de ustedes.

¡Aleluya! ¡Para la gloria de Dios! Amén.

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Eudes - Dios Padre Nuestro

Estudiante universitario y Redactor en Dios Padre Nuestro, creyente y entusiasta del cristianismo evangélico ✝️

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