Oración para comenzar el día en las manos de Dios

Oración para comenzar el día en las manos de Dios

Hermanos y hermanas en Cristo, que la paz y la gracia del Señor estén con cada uno de ustedes en este nuevo día, a continuación una Oración para comenzar el día en las manos de Dios. Hoy nos reunimos en la presencia de Dios para reflexionar sobre el poder de la oración y su importancia en nuestras vidas como cristianos evangélicos. Cristo vive, y es en su nombre que comenzamos este día, entregándonos a Él en oración, reconociendo que un alma sin Cristo es un alma sin oración.

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En verdad, hermanos y hermanas, la oración es la conexión directa con nuestro Salvador, Jesucristo resucitado. Cuando oramos, estamos hablando directamente con nuestro Padre celestial, y en esos momentos, podemos experimentar su amor, su guía y su paz. Para la gloria de Dios, hoy nos sumergiremos en la importancia de comenzar nuestro día en sus manos a través de la oración.

Pasemos al siguiente versículo de nuestra enseñanza bíblica, que nos lleva al libro de Mateo, capítulo 6, versículo 9, donde Jesús nos enseña a orar: "Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre." Estas palabras nos recuerdan que cuando comenzamos nuestra oración, debemos reconocer la santidad de Dios y acercarnos a Él con reverencia y gratitud.

Índice de contenidos

Oración para comenzar el día en las manos de Dios

Oración para comenzar el día en las manos de Dios

Amado Padre celestial, en este nuevo día que has regalado, me postro ante Ti en humilde oración. Reconozco que eres el Señor de mi vida y que, sin Ti, soy incapaz de enfrentar los desafíos que este día pueda traer. Te entrego mis pensamientos, mis acciones y mis anhelos, sabiendo que en tus manos todo se hace posible. Cristo vive, y en Su nombre inicio este día.

Te pido, Señor, que guíes mis pasos y dirijas mi camino de acuerdo a tu voluntad perfecta. Líbrame de las tentaciones y concédeme discernimiento para tomar decisiones que te honren. Permíteme ser un reflejo de tu amor y gracia en cada interacción que tenga hoy. Para la gloria de Dios, que mi vida sea un testimonio viviente de tu poder transformador.

Concédeme, Dios misericordioso, un corazón lleno de gratitud por todas las bendiciones que has derramado sobre mí. Ayúdame a recordar que cada día es un regalo tuyo, y que debo vivirlo con un propósito que te glorifique. Permíteme ser una luz en medio de la oscuridad, compartiendo tu amor con aquellos que me rodean. Hermanos y hermanas, que podamos ser portadores de la luz de Cristo en este mundo necesitado.

Señor, encomiendo a mi familia, amigos y seres queridos en tus manos amorosas. Protégelos, cuídalos y bendícelos en todas sus necesidades. Que este día sea un testimonio de tu fidelidad y provisión en nuestras vidas. En cambio, confiamos en tu cuidado, sabiendo que eres nuestro refugio y fortaleza.

En el nombre de Jesucristo, nuestro Salvador resucitado, inicio este día, confiando en tu gracia y amor sin fin. Amén. Que la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento guarde nuestros corazones y pensamientos en Cristo Jesús.

Reflexión sobre la oración para comenzar el día en las manos de Dios

En consecuencia, hermanos cristianos, debemos entender que la oración no es simplemente una rutina o una formalidad, sino un acto de adoración y comunión con nuestro Señor. Cuando oramos, estamos entrando en la presencia del Todopoderoso, y en ese momento, podemos experimentar Su amor y Su gracia de una manera profunda y significativa.

Ciertamente, hermanos, cada día es una oportunidad para renovar nuestra relación con Dios a través de la oración. Como la luz del sol ilumina el día, la oración ilumina nuestras almas y nos guía en nuestro camino. En aquel tiempo, Jesús nos dejó un ejemplo de vida de oración constante y ferviente. Pasaba tiempo a solas con el Padre en comunión, y a menudo se retiraba a lugares apartados para buscar la dirección y el poder de lo alto.

Del mismo modo, nosotros también debemos buscar ese tiempo a solas con Dios, en el silencio de nuestro corazón, para que podamos escuchar su voz y sentir su presencia en nuestras vidas. En este mundo agitado, a menudo estamos rodeados de distracciones, pero es en la oración que encontramos un refugio de paz y fortaleza.

Amados hermanos cristianos, recordemos las palabras del salmista en el Salmo 119:105: "Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino." La oración nos permite buscar la luz de la Palabra de Dios, que es una guía segura en nuestro camino. Cuando comenzamos nuestro día en oración, estamos encendiendo la lámpara de la Palabra en nuestro corazón. Y esta luz nos mostrará el camino que Dios ha trazado para nosotros.

En consecuencia, hermanos, reflexionemos sobre la importancia de comenzar cada día en las manos de Dios. Cuando entregamos nuestro día a Él a través de la oración, estamos reconociendo que no podemos enfrentar los desafíos de la vida por nuestra cuenta. Claramente este pasaje nos enseña que necesitamos a Dios en cada aspecto de nuestras vidas.

La oración es un acto de humildad

Oración para comenzar el día en las manos de Dios
Oración para comenzar el día en las manos de Dios

Por otro lado, es importante destacar que la oración no es solo una lista de peticiones, sino también un momento para adorar y agradecer a nuestro Señor por su bondad y misericordia. En medio de nuestras preocupaciones y anhelos, recordemos siempre dar gracias a Dios por Su amor inquebrantable y por las bendiciones que hemos recibido.

En cambio, no debemos olvidar que la oración es un acto de fe. Cuando oramos, confiamos en que Dios escucha nuestras palabras y que su voluntad se cumplirá en nuestras vidas. Aleluya por la fe que nos permite acercarnos a Dios con confianza y esperanza. Como dice Hebreos 11:6, "Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que recompensa a los que lo buscan."

Así pues, hermanos en Cristo, la oración es un acto de humildad. Reconocemos que somos dependientes de Dios y que nuestras vidas están en Sus manos. Cada día nos enfrentamos a desafíos y circunstancias que están fuera de nuestro control, pero en la oración, entregamos todo en las manos de Aquel que es todopoderoso y soberano.

En virtud de estas enseñanzas bíblicas, recordemos que la oración no es solo para los momentos difíciles, sino para cada día de nuestra vida. Dios nos llama a buscarlo en todo momento, a confiar en Él en todo momento y a rendirnos a su voluntad en todo momento. Por consiguiente, hermanos, que nuestra vida de oración sea constante y ferviente, no solo en momentos de necesidad, sino como un estilo de vida.

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Mateo 6:11- “Danos hoy el pan nuestro.”

En comparación con el versículo que hemos mencionado anteriormente, Jesús también nos enseñó a orar por nuestras necesidades diarias. En Mateo 6:11, nos dice: "Danos hoy el pan nuestro." Esto nos recuerda que podemos llevar todas nuestras preocupaciones y necesidades a Dios en oración. Evidentemente, en vez de preocuparnos por el mañana, confiemos en que nuestro Padre celestial suplirá todas nuestras necesidades.

Cristo vive, y su amor y provisión son inagotables. Cuando comenzamos nuestro día en Sus manos, reconocemos que todo lo que tenemos proviene de Él, y que podemos confiar en Su fidelidad. En cambio, cuando nos preocupamos y ansiamos, estamos olvidando la promesa de Dios de cuidar de nosotros. Recordemos las palabras de Filipenses 4:6-7: "Por nada estéis afanosos; sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús."

En todo caso, hermanos y hermanas, la oración es también un acto de sumisión a la voluntad de Dios. Cuando oramos, no solo presentamos nuestras peticiones, sino que también estamos dispuestos a aceptar lo que Dios tiene para nosotros. En consecuencia, hermanos cristianos, al decir "Hágase tu voluntad", estamos demostrando nuestra confianza en la sabiduría divina y en el plan perfecto de Dios para nuestras vidas.

Reflexión

Cristo vive, y su ejemplo de oración en el huerto de Getsemaní es un recordatorio poderoso de esta sumisión a la voluntad de Dios. Jesús, en su agonía, oró: "Padre, si es tu voluntad, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya" (Lucas 22:42). Aunque enfrentaba una prueba inmensa, Jesús se sometió completamente a la voluntad de Su Padre.

Por otro lado, hermanos y hermanas, cuando oramos al comenzar el día en las manos de Dios, estamos también fortaleciendo nuestra relación con Él. La oración es un medio de comunicación íntima con nuestro Creador, y a medida que hablamos con Él, llegamos a conocerlo más profundamente. En verdad, cuanto más tiempo pasamos en oración, más cerca estamos de nuestro Señor.

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Juan 15:5 “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos…”

En cambio, si consideramos el versículo que se encuentra en Juan 15:5, Jesús nos dice: "Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer." La oración nos ayuda a permanecer unidos a Jesús, la vid verdadera, y a través de esa unión, llevamos fruto para la gloria de Dios.

Hermanos en Cristo, así como la vid necesita ser cuidada y podada para dar fruto, nuestras vidas también necesitan ser moldeadas por la oración. A medida que nos acercamos a Dios en oración, Él trabaja en nosotros, transformándonos a la imagen de Cristo. En cierto modo, la oración es un proceso de santificación. Como se nos recuerda en 1 Tesalonicenses 5:17-18, "Orad sin cesar; dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús."

Reflexión

Hermanos y hermanas, recordemos también que la oración no solo beneficia nuestras vidas individuales, sino que también fortalece la comunidad de creyentes. Cuando nos reunimos en el pulpito o en grupos de oración, estamos unidos en el nombre de Jesús. Buscando su guía y dirección para nuestra iglesia y nuestra misión en este mundo.

En cierto modo, entre ellas figura el versículo de Mateo 18:20, donde Jesús dijo: "Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos." Cuando nos unimos en oración, estamos experimentando la presencia de Cristo en nuestro medio. Así pues, hermanos en Cristo, nuestra unidad en la oración fortalece nuestro testimonio y nuestra misión en el mundo.

Reflexión final acerca de la oración para comenzar el día en las manos de Dios

Hermanos cristianos, la oración para comenzar el día en las manos de Dios es un acto fundamental en la vida del cristiano evangélico. Es el momento en el que reconocemos nuestra dependencia de Dios, buscamos Su guía y fortaleza, y entregamos nuestras vidas en sus manos amorosas. A través de la oración, experimentamos la comunión con nuestro Salvador resucitado, Jesucristo, y nos convertimos en canales de su amor y gracia para el mundo que nos rodea. Es un recordatorio constante de que, sin Cristo, somos como almas sin oración. Pero en Su presencia, encontramos el propósito y la dirección para cada día.

Así pues, hermanos y hermanas, que la oración sea un pilar en nuestras vidas, un refugio en momentos de necesidad y una fuente de fortaleza constante. Encomendemos a Dios nuestros anhelos y sueños, confiando en su voluntad perfecta, y vivamos cada día para la gloria de Dios.

 Que la oración nos mantenga unidos como comunidad de fe, fortaleciéndonos unos a otros y siendo testigos del poder transformador de Dios en nuestras vidas. En todo momento, recordemos que Cristo vive y que, a través de la oración, encontramos la paz y la esperanza que solo Él puede dar. Amén.

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Eudes - Dios Padre Nuestro

Estudiante universitario y Redactor en Dios Padre Nuestro, creyente y entusiasta del cristianismo evangélico ✝️

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