Dejar las emociones y sentimientos en manos de Dios

emociones y sentimientos en manos de Dios

Como dejar las emociones y sentimientos en manos de Dios, muchas veces nos frustramos con nuestros sentimientos y lo guardamos, dejémoslo en manos del creador. En este camino de fe, a menudo nos enfrentamos a turbulencias emocionales y desafíos internos que ponen a prueba nuestra fortaleza espiritual.

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Sin embargo, recordemos siempre que, como cristianos evangélicos, tenemos un refugio seguro en Dios. Así pues, en las páginas de la Biblia encontramos las palabras divinas que nos guían en cómo dejar nuestras emociones y sentimientos en sus manos.

Índice de contenidos

Como dejar las emociones y sentimientos en manos de Dios

Dejar las emociones y sentimientos en manos de Dios

Hermanos cristianos en el Evangelio de Mateo 18:19, nuestro Señor Jesús nos enseña: "Además, les digo que si dos de ustedes se ponen de acuerdo aquí en la tierra con respecto a cualquier cosa que pidan, les será concedida por mi Padre que está en los cielos". Ciertamente, hermanos, estas palabras nos recuerdan que el poder de la oración es una herramienta valiosa para entregar nuestras emociones y sentimientos a Dios.

Cuando enfrentamos tormentas emocionales, podemos doblar nuestras rodillas y buscar la cobertura especial de nuestro Padre celestial. ¡Aleluya por este privilegio! En virtud de estas enseñanzas bíblicas, comprendemos que no estamos solos en nuestras luchas emocionales. Cristo vive y está siempre dispuesto a escucharnos y extendernos su amor y comprensión.

Recordemos que el amor puede apaciguar y calmar incluso a la persona más violenta, porque ese amor proviene de Dios, y Él es amor. Cuando nos encontramos en momentos de enojo, tristeza o confusión, busquemos refugiarnos en el amor divino, sabiendo que en Él encontraremos consuelo y sanidad.

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(Mateo 18:20) "Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos"

Pasemos al siguiente versículo en nuestra reflexión: "Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mateo 18:20). En comparación con el versículo anterior, esta declaración del Señor Jesús nos recuerda la importancia de la comunión con nuestros hermanos y hermanas en la fe. En momentos de agitación emocional, no debemos aislarnos, sino buscar la compañía de aquellos que comparten nuestra fe. Juntos, podemos elevar nuestras peticiones a Dios y sentir la presencia de Cristo en medio de nosotros. ¡Qué consuelo es saber que no estamos solos en nuestros momentos de necesidad!

Pasaje

Claramente, este pasaje nos enseña que la oración en comunidad es poderosa y eficaz. En todo caso, no debemos subestimar el impacto que puede tener compartir nuestras emociones y sentimientos con otros creyentes. En consecuencia, hermanos cristianos, cuando nos enfrentemos a desafíos emocionales, busquemos el apoyo de nuestra congregación y oremos juntos. Confiando en que Cristo vive y nos sostiene.

En cambio, en nuestra vida cotidiana, a menudo nos encontramos con situaciones que despiertan emociones intensas. El estrés en el trabajo, los conflictos familiares o las preocupaciones financieras pueden abrumarnos. En tales momentos, es natural que nuestras emociones se desborden, pero recordemos siempre que, como cristianos evangélicos, debemos dejarlas en manos de Dios. No es fácil, pero a fin de cuentas, sabemos que Dios es soberano y tiene un plan perfecto para nosotros.

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Pentecostalismo contemporáneo

Como decíamos, el amor de Dios puede apaciguar nuestras emociones más turbulentas. En cierto modo, podemos ver nuestras emociones como un río que fluye. A veces, este río se desborda y se convierte en una inundación que amenaza con arrastrarnos. Sin embargo, cuando entregamos nuestras emociones a Dios, permitimos que Él controle ese río. Él puede guiarlo suavemente y conducirlo hacia un camino de paz y serenidad.

Hermanos y hermanas, no cabe duda de que el pentecostalismo contemporáneo ha enfatizado la importancia de las emociones en la experiencia espiritual. En muchas iglesias evangélicas, podemos presenciar manifestaciones emocionales poderosas durante la adoración y la predicación. La presencia del Espíritu Santo a menudo se siente de manera palpable, y esto puede llevar a un aumento en las emociones y sentimientos.

Evidentemente, estas manifestaciones emocionales pueden ser un signo de la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas. Sin embargo, debemos recordar que las emociones, aunque importantes, no deben ser el fundamento de nuestra fe. En cambio, nuestra fe debe basarse en la verdad de la Palabra de Dios. Por otro lado, en vez de buscar emociones constantes, debemos buscar una relación profunda y constante con nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.

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2 Timoteo 1:7, que nos dice: "Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio"

Conoce los 7 versículos sobre la fidelidad de Dios

Cabe mencionar al versículo de 2 Timoteo 1:7, que nos dice: "Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio". Este versículo nos recuerda que Dios nos ha dado el don del dominio propio, lo que significa que tenemos la capacidad de controlar nuestras emociones. En comparación con el versículo anterior, que menciona la importancia de compartir nuestras emociones con otros creyentes, este versículo nos alienta a ejercer autocontrol sobre nuestras emociones.

En consecuencia, hermanos y hermanas, no permitamos que nuestras emociones nos dominen, sino busquemos el equilibrio en la fe. Cristo vive en nosotros, y Su Espíritu nos capacita para experimentar emociones de manera saludable y equilibrada. Cuando nos enfrentemos a la ira, la tristeza o el miedo, recordemos que tenemos el poder de Dios dentro de nosotros para mantenernos firmes y en paz.

Aleluya, hermanos y hermanas, por la promesa de que Dios nos da el espíritu de amor y dominio propio. Esto significa que no estamos a merced de nuestras emociones, sino que podemos confiar en la guía del Espíritu Santo para navegar a través de ellas. Así pues, en cierto modo, nuestras emociones se convierten en una oportunidad para crecer en la fe y en la confianza en Dios.

La iglesia cristiana evangélica nos brinda una comunidad de apoyo y servicio

Entre ellas figura la empatía, la compasión y el amor. Cuando enfrentamos situaciones que nos llevan a experimentar emociones fuertes, como la pena por la pérdida de un ser querido o la injusticia que presenciamos en el mundo. Recordemos que estas emociones son una señal de que nuestros corazones están sintonizados con el sufrimiento de otros. En tales momentos, debemos orar para que Dios nos guíe en cómo canalizar estas emociones hacia el amor y la acción.

En este sentido, la iglesia cristiana evangélica nos brinda una comunidad de apoyo y servicio. Cuando compartimos nuestras emociones y sentimientos con nuestros hermanos y hermanas en Cristo, podemos encontrar consuelo y aliento para llevar a cabo acciones que reflejen el amor de Dios en el mundo. Así pues, en cierto modo, nuestras emociones nos impulsan a ser agentes de cambio y portadores de la luz de Cristo en un mundo necesitado.

Encontramos en las instituciones religiosas un lugar donde nuestras emociones pueden encontrar orientación y sanidad. Los pastores y líderes espirituales están ahí para brindar consejo y apoyo cuando nuestras emociones nos abruman. En virtud de sus conocimientos y experiencia, pueden ayudarnos a aplicar las enseñanzas bíblicas a nuestras vidas. Y a encontrar la paz en medio de la tormenta emocional.

En todo caso, es fundamental recordar que nuestras emociones y sentimientos no deben ser reprimidos o ignorados. En cambio, debemos llevarlos ante el Señor en oración y confiar en Su poder transformador. Como dice Filipenses 4:6-7: "Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús".

“No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento

Dejar las emociones y sentimientos en manos de Dios

En consecuencia, hermanos y hermanas, cuando nos enfrentemos a emociones abrumadoras, oremos y entreguemos nuestras preocupaciones a Dios. Confiando en que Él nos dará su paz que sobrepasa todo entendimiento.

En cambio, en nuestra sociedad moderna, a menudo se nos anima a racionalizar nuestras emociones y tratarlas como meros productos de la química cerebral. Sin embargo, como creyentes, sabemos que nuestras emociones tienen un propósito divino y que Dios puede usarlas para su gloria. En este sentido, no debemos temer nuestras emociones ni intentar reprimirlas en nombre de la racionalidad.

A fin de cuentas, debemos aprender a equilibrar nuestras emociones con una mente renovada por la Palabra de Dios. La Biblia nos enseña en Romanos 12:2: "No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta". En este versículo, encontramos la clave para dejar nuestras emociones en manos de Dios: la renovación de nuestra mente.

Como cristianos evangélicos, debemos cultivar una comprensión profunda de las Escrituras y meditar en ellas regularmente. Al hacerlo, fortalecemos nuestra capacidad de discernir la voz de Dios en medio de nuestras emociones. Cuando nuestras emociones nos llevan por caminos oscuros o confusos, podemos recurrir a la Palabra de Dios. Como una brújula espiritual que nos guía hacia la verdad y la luz.

Reflexión general sobre: Emociones y sentimientos en manos de Dios

Dejar las emociones y sentimientos en manos de Dios

En cierto modo, podemos considerar nuestras emociones como instrumentos que Dios utiliza para revelarnos aspectos de nosotros mismos que necesitan sanidad y transformación. Cuando experimentamos emociones como la ira o el resentimiento, podemos verlas como señales de que hay heridas en nuestro corazón que necesitan la sanidad de Dios. Busquemos la ayuda de Dios y de otros creyentes para enfrentar estas emociones y permitir que Dios obre en nuestras vidas.

En resumen, hermanos y hermanas, nuestras emociones y sentimientos son una parte integral de nuestra experiencia humana, y Dios desea que los dejemos en sus manos. A través de la oración, la comunión con otros creyentes y la renovación de nuestra mente mediante la Palabra de Dios. podemos encontrar la serenidad y la paz que necesitamos para enfrentar las turbulencias emocionales de la vida.

Recordemos siempre que Cristo vive en nosotros y que Su amor y poder nos capacitan para enfrentar cualquier desafío emocional que se presente. Que nuestras vidas sean un testimonio vivo de cómo dejar nuestras emociones y sentimientos en manos de Dios, para la gloria de Dios. Amén.

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Eudes - Dios Padre Nuestro

Estudiante universitario y Redactor en Dios Padre Nuestro, creyente y entusiasta del cristianismo evangélico ✝️

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